Lo único que quiero es que no me duela

“Que no me duela. Sentirlo si. Pero dolor no,¿Porque si puedes hacerlo sin dolor vas a elegir que te duela”

Hoy he tenido una consulta con una embarazada que quería que la acompañara en su parto. Su prioridad era que no le doliera. Y en principio,

descartaba la epidural. Está entrenándose con noesiterapia y desea un parto sin dolor, pero sintiéndolo.

No tengo muchos conocimientos de noesiterapia. La única mujer que he acompañado en un parto así, cuando vio que no le funcionó, se bloqueó con el dolor y al final tuvo un parto bastante intervenido y muy diferente del que esperaba. Mi función como doula es acompañarte en el parto que tu quieras, pero también tengo que reconocer mis limitaciones y, en este caso,no lo he visto claro.

Si pudieras elegir una vida sin dolor, ¿la elegirías? Que no te doliera cuando te das un golpe o te rompes un hueso, o se te muere alguien, o te deja una pareja…

Si yo hubiera podido elegir que el parto de mis hijas me hubiera dolido menos, ¿lo elegiría? Francamente, creo que no. Martina nació en hospital después de 6 horas de expulsivo en casa. Al final nació con ventosa, episiotomia, epidural. No cambiaría nada de ese parto. Me rompió por la mitad. Me enseñó muchísimo. Me hizo renacer. Me dolió, pero el dolor no fue lo peor. Peor fue el miedo, el juicio, la Soledad. Y aún así, sigo sin cambiarlo.

Aroha nació en casa, en un parto corto, 5 horas, muy bien acompañada, dulce y doloroso al final. Y tampoco lo cambió. El subidón hormonal de después, las maravillas de sentir que mi cuerpo funcionaba, la conexión con mi biología y el entorno protector hicieron de el un momento único.

Por mucho tiempo en mi vida he huido del dolor, de lo incómodo, del conflicto. He coloreado mi vida y cogido atajos para no sentir lo inevitable, la pena, la tristeza, el vacío. Y cuando se ha abierto esa caja, me he desbordado, muy bien acompañada por mis compañer@s de gestalt y de vida, y he empezado a vivir una vida más real, más completa y más mía.

Quizás la noesiterapia sea una buena cosa, por ahora no tengo suficientes conocimientos como para poder estar a favor en contra. Lo que no estoy es en contra del dolor. Me parece que el cuerpo es sabio y, en el parto, el dolor te lleva. Y en la Vida, también.

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¿Querer es poder?

Llevo casi 10 años trabajo con mujeres.

Me han enseñado que la fuerza y la vulnerabilidad no están reñidas. Que, a pesar del patriarcado, hay una fuerte escucha interior, que el cuerpo habla, que el deseo habla, que la sexualidad es algo mucho más amplio de lo que nos han inculcado.

Me han servido de espejo, para reconocerme y volverme a conectar con mis tripas. Para aceptar mis imperfecciones. Para acompañar desde el respeto, que es el único sitio posible para dejar a la otra en paz con lo que es, y para dejarte a ti misma serena, con la aceptación como bandera.

Me han demostrado que no hay barreras que no se puedan derribar si el deseo es genuino y sale de las entrañas y del amor.

Una mujer de todas estas, después de haber tenido una cesárea con su primer bebé y de haber perdido el segundo, embarazada de su tercera, ha tenido muy claro lo que quería. Que no la separaran. Que su bebé, aunque naciera por cesárea, tuviera una llegada suave, de su vientre a su pecho, sin necesidad de cumplir protocolos obsoletos y ridículos.

Esta mujer ha conseguido, en un Hospital público de Sevilla, la no separacion. Es un pequeño paso muy grande que ojalá marque un antes y un después, que suponga un punto de partida para las que vengan detrás.

Me siento contenta y triste a la vez. Porque creo que es el principio del cambio, y eso es bueno para las familias que pasen por una cesárea.

Pero mientras institucionalizan esta no separacion, mientras la incluyen en sus normas y protocolos, hay otras mamás desgarradas y otros bebés separados, cada día, en nuestros hospitales. Otras heridas abiertas que tardan meses, a veces años,en sanar.

Porque si la cesárea es necesaria, bienvenida sea.

Pero la separación no. El vacío no. La falta de empatía,no. Las normas por encima de las personas,no.

La rigidez por encima del amor,no.

Las tetas transparentes

Seguro que tu también lo has deseado. Tener las tetas transparentes, modo biberón, saber cuando están llenas, cuando vacías, poder saber la cantidad exacta que toma tu bebé, cuando te ha “vaciado” el pecho, cuando cambiarlo al otro…

Lo deseamos porque no estamos en un contexto ni una cultura que promueva la lactancia materna, porque más de una, y más de dos, y más de tres veces hemos tenido que escuchar eso de “ese bebe se queda con hambre”, ” segura que tienes leche?”… Y nosotras, informadas y convencidas, pero puerperas al fin, vulnerables a las opiniones y los cuestionamientos, flaqueamos.IMG_20161114_132002La mayoría de los sanitarios tampoco ayudan mucho. “Tienes que asegurarte que te vacía el pecho”, y a nosotras se nos queda cara de póker, como nos podemos asegurar de eso??

Y ya si hablamos de la leche del principio y el final directamente se nos cortocircuita lo poco de neocortex que el puerperio nos deja funcionante.

Pensemos algo, si la naturaleza lo hubiera necesitado, las tetas serían transparentes. Pero ninguna mamifera las tiene, será que no lo necesitamos. Pero si es verdad que hay un mínimo de conocimientos básicos que tenemos que tener para no volvernos locas y que nos asalten las dudas:

– El bebé es el que se da cuenta que está llegando a la leche ” de el final”, la más grasa, se sacia y suelta el pecho. Por lo que es el bebé el que sabe cuándo termina un pecho. En ese momento, si sigue con hambre se le ofrece el otro pecho y si no se le deja tranquilo.

– En la teta siempre hay leche. Es como un recipiente con un grifo abierto, el recipiente puede estar lleno o vacío pero el grifo siempre está abierto.

– Una ganancia de peso “adecuada” ( 20 gr al día durante las 6 primeras semanas) y la cantidad de pis/ cacas y el color de las mismas también nos habla de si se está alimentando adecuadamente.

 

Mientras la naturaleza no nos ponga las tetas transparentes, una adecuada información y los grupos de lactancia siguen siendo la mejor opción.

Nos vemos esta tarde en Gines. Grupo de lactancia reamare.

La soledad de la maternidad

La maternidad es una bomba que te estalla en la cara. Si te dejas, si te dejan, te revuelca.

Todo salta en pedazos. Tu YO, tan bien creado, tan construido, se derrumba, te derrumba. Te preparas para el parto, pero el parto dura poco en comparación con lo que viene después. El tiempo sin tiempo. La vulnerabilidad, la sombra, lo desconocido.

Las hormonas juegan un papel maravilloso, te ayudan a cuidar de tu cachorr@, te ponen en un lugar donde lo sensitivo y lo intuitivo mandan. Pero es un lugar delicado, vulnerable, es difícil estar en ese lugar y, a la vez, en el mundo. Se sienten más las amenazas. Necesitamos más sentirnos acompañadas, protegidas, sostenidas. Nosotras, tan fuertes, tan independientes, derepente necesitadas…no es fácil…Pero con apoyo, te abres, te dejas ser en lo que toca, abrazar, alimentar, acunar, cuidar…

El amor que te inunda a veces también te ahoga. La entrega. La demanda constante. Añoras lo de antes y amas lo de ahora. TYe sientes confusa, perdida, por ratos loca…

Tu pareja, si la tienes, por ratos está tan lejos que ni lo reconoces. O estás tan lejos tu que ni su mirada te roza. Se une el cansancio, los miedos, el menor contacto físico, los cambios en los roles de la pareja…

El ocio…el ocio??

Tus hobbies….???

Tu tiempo…..

Pero todo eso, pasa….pasa al cabo de 2 años, 3 o 4…derepente algo se estabiliza, tu bebé pasa más tiempo distraído, podéis empezar a tener más tiempo para la pareja, para ti…

Ahí pueden pasar varias cosas, que ya no os reconozcáis, que la pareja haya quedado tan deteriorada de la crianza que no sea posible el reencuentro…perdón, no tiene porque ser la crianza la que “rompe” la pareja, si la falta de comunicación, la dificultad para asumir los nuevos roles, el cansancio…pero también puede ser que hayáis conseguido manteneros unid@s, hayáis crecido junt@s, y este tiempo sea un momento para disfrutaros más ( y, en muchas ocasiones, para la llegada de otr@ hij@).

Pero tu tiempo a solas, sin pareja, sin hij@s, al principio es extraño y sabroso a partes iguales. Y vuelve a aflorar la soledad. Soledad que ha estado muy llena por la vida de antes, y por el bebé después, soledad antigua que la maternidad no hace más que darle luz, que ayudar a desempolvar.

Esa Soledad que sólo puedes llenar tu. Abrazar tu. Acoger tu. Una soledad donde nos encontramos desnudas, frente a frente, con la mujer que somos y la niña que fuimos. Una soledad maravillosa y dolorosa que nos ayuda a reconciliarnos con nuestra historia, a lamernos las heridas. A no estar, nunca más, solas.

 

No, las puérperas no están locas.

No, las puérperas no están locas.

No estamos locas. Es que la cuarentena existe por algo, aunque el puerperio son mucho más de 40 días, pero eso ya lo comentaremos en otra ocasión.

Se están dando miles de cambios a nivel mental, psicoemocional,  hormonal y físico (y espiritual, si me permitís) y eso es necesario que pase, y necesita un lugar seguro para ello. Aqui lo explican mucho mejor que yo, para que la mamá pueda cuidar adecuadamente de su bebé su cerebro tiene que apagar una zonas y activar otras.

La mujer se encuentra en un estado de vulnerabilidad que es importante  saber acompañar y nuestra sociedad ni respeta los tiempos ni sabe cuidar ese momento (“¿Otra vez lo coges en brazos?¿no vas a dejar que vayamos a conocer al bebé?¡Dejamé al niño y así tu estás tranquila!¿no llora mucho?¿seguro que tienes leche?, etc etc etc”). Todos estos comentarios y gestos inoportunos no ayudan al vínculo mamá- bebé ni al bienestar de la familia. Eso no es apoyar, no es acompañar y no es cuidar. Eso responde a condicionamientos culturales donde parece que queda mejor quien conozca antes al bebé, pero, ay, a ver quien se acuerda de poner una lavadora, hacer una compra o guardar silencio. Silencio si. Callarse la boca. No meterse en lo que una puérpera y su familia hace o deja de hacer, no opinar, no comparar y no juzgar.¿ ¿Difícil, eh??

 

¿Os ha pasado?  Prepararos mucho para el parto, y que llegue el puerperio y Ohhh, sorpresa…nadie os habló de eso. De cómo os ibais a sentir. De la vulnerabilidad. De los miedos. De la soledad. De la tristeza. Del sentir miles de cosas y ya no saber si son ciertas o te las estás inventando. Sentirte torpe socialmente, un poco loca, agotarte cuando tienes que hablar de más, fingir de más y sonreir de más.

No, no estás loca. Estás pasando por un proceso que es tanto o más transformador que el parto. Y, al igual que el parto necesita de un ambiente seguro y protegido para que las hormonas hagan su labor, el posparto también. Las nueva madre y el nuevo padre y el nuevo bebé necesitan tiempo, calma y confianza para que se establñezcan los vínculos y la seguridad. mamá necesita sentirse protegida, sentir que se puede olvidar de todo, bucear en sus entrañas, aprender a vivir desde ese estado nuevo, menos mental y más sensitivo-emocional. y bebé necesita a mamá en este estado de apertura. Para que esto ocurra papá (o quien haga la función papá, puede ser la otra mamá o la familia en parejas monoparentales) tiene que, además de decicarse a todo lo de fuera, lo logístico, proteger la diada mamá-bebé. A menudo, esto conlleva romper con las normas sociales, tener mucha mano izquierda para hacer entender que ese momento, esas primeras semanas, son íntimos y no necesitan interrupciones. No sólo que no las necesiten, cuando mamá se siente angustiada, estresada, juzgada, agobiada etc,  bebé se siente igual. Entonces bebé llora desconsolado, mamá se estresa más, la gente “externa” empieza a opinar más y entramos en un cortocircuito puerperal agotador para tod@s, e innecesario.

¿Cuanto dura esta “locura”? No se deciros, habrá distintas fases y grados. asi como bebé se adapta al Mundo y empieza a confiar en la vida y en que sus necesidades van a ser cubiertas y atendidas, lo mismo le pasa a mamá. Poco a poco se puede ir saliendo al Mundo. Poco a poco puedes ir recuperando espacios de tu “Yo” de antes. Poco a poco la familia nueva que sois va encontrando su equilibrio.

Pero, así cómo en el parto no hay que forzar los tiempos, en el puerperio tampoco. Se va a dar una autoregulación familiar que os va a servir para diversos momentos a lo largo de vuestra vida como familia. Es importante respetaros los tiempos, sin desatender las necesidades individuales de cada uno de vosotros y buscando los apoyos necesarios en cada momento.

Desde mi consulta individual, acompaño puerperios, transformaciones, muertes y resurreciones.

Desde Facebook empezaremos un grupo de puerperas en red.

Desde ReAmare, empezamos el 18 de Septiembre los grupos de crianza en tribu. Y la formación de doulas y de asesoras de lactancia donde comtemplamos mucho de todo esto.

Desde mi sentirme, todavía, puérpera, quiero acompañaros en lo que hay ahora. Transformación. Bendito y loco puerperio.

¿Porque poner una doula en tu vida?

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Normalmente con los segundos embarazos se tiene más claro. En los primeros, por desgracia, muchas pagamos la “novatada” de creer que todo va fluir, que gestar- parir- lactar es fácil. Y no es que no lo sea, es que el entorno, muchas veces, dificulta más que ayuda.

Una doula no es un personal sanitario ni terapeuta ( aunque yo si lo sea). No hace funciones sanitarias, ni médicas. No es tu psicóloga ni la trabajadora social.
 Una doula es una mujer que te acompaña en el camino, que tiene el oído atento, la mirada despierta, la PRESENCIA necesaria para que tú y tu pareja vayáis contactando con vuestros deseos y necesidades con respecto a vuestra maternidad y paternidad.
Una doula es una figura revolucionaria en una sociedad medicalizada, automatizada y fría. Una doula se para, escucha, resuelve dudas, plantea posibilidades. Se acerca a la familia y sostiene lo que hay.
Es verdad que a veces en el parto no hacen (hacemos) nada que se pueda medir, cuantificar. Qué solo están. Pero ese estar presente y disponible , esa mirada justa en ese momento justo de romperte, de dejarte atravesar por la Vida, acompaña a hacer el tránsito más amable. A entregarse a lo que hay, confiada y sin miedo, porque hay un faro enfocándote y recordándote que es así, que es posible y que detrás viene tu bebé y sus ganas.
Está demostrado que el mejor método de satisfacción en el parto, que disminuye la necesidad de analgesia, disminuye la duración del mismo, mejora la adptación del bebé a la Vida y mejora la satisfacción materna y paterna del proceso, es el acompañamiento de una doula.
Una doula en el posparto es, si me apurais, hasta más importante todavía. Porque el posparto es una revolución tan grande que si no tenemos un entorno de apoyo adecuado se hace grande, inmenso. Y más, aún teniendo ese entorno, el puerperio es un momento vital de tanta vulnerabilidad, tan diferente a todo lo anterior , que esa mirada y presencia es un bálsamo que nos ayuda a no perdernos y poder estar así, nosotras, disponibles para nuestros bebés.
Soy doula y formadora de doulas, tengo un sueño y quiero hacerlo realidad. Una formación de doulas para la que he escogido a los y las mejores profesionales para acompañaros en vuestro camino.
Si quieres ser doula, este es tu año, escribeme a soleguinea@gmail.com y te cuento más.
El cambio empieza en nosotras, cambiemos los nacimientos, cuidemos la Vida.

Por mi cuarenta cumpleaños

Por mi cuarenta cumpleaños quiero hacerme, y haceros un regalo.

Una preparación al parto y a la maternidad y paternidad que llevo un tiempo gestando y que verá la luz, el 6 de Septiembre, el día de mi cumpleaños.

Está preparada con ilusión y mimo, iré de la mano de grandes profesionales a l@s que admiro y quiero. Y, lo más importante, estaréis vosotras (y vosotros)

Un poco de mi sueño está a punto de nacer. La información y la confianza son herramientas imprescindibles para tener un buen parto. La risa, el buen humor, la complicidad, el cariño, ayudan. Esta preparación tiene todo eso.

Os espero en Septiembre. Cumpleaños feliz

El dolor solo duele

Llevo un mes leyendo muchísimo sobre el dolor en general y el dolor en el parto en particular. Nunca me había llamado demasiado la atención y, sin embargo, si preguntas a las mujeres y sus parejas, el dolor es lo segundo que más les preocupa con respecto al parto, después de las complicaciones.

Ni siquiera recuerdo que en mi primer embarazo le tuviera miedo al desconocido dolor del parto. Mucho antes de plantearme ser madre decía que yo iba a parir sin epidural, que si el parto dolía sería por algo, y que quería vivirlo así, en toda su intensidad. Y es que, quien me conoce lo sabe,  yo soy muy intensa…

Poco después, con el nacimiento de mi hija Martina me rompí. Pero no me rompió el dolor, me rompió la frustración de no tener mi parto soñado, la soledad del embarazo y del puerperio, la vulnerabilidad de mi bebé hambriento en mis brazos, de mis pechos sangrantes, mis heridas abiertas de par en par.

He acompañado muchas muchas mujeres en sus partos y sigo sin darle al dolor tanta magnitud. Porque he visto en la mayoría de ellas, que el enemigo del parto no es dolor, es el cansancio y la desconfianza.

El cansancio, que sobre todo viene de luchar contra las contracciones, de seguir midiendo el tiempo en horas, de no conseguir apagar del todo la cabeza y dejarse sumergir por las hormonas que están maravillosamente diseñadas para que perdamos la noción del tiempo y el espacio y sólo podamos sentir. Contra el cansancio, rendición. me rindo. me rindo a que no va a ser mi parto soñado. a que me va a doler, a que quizás no lo voy a llevar tan bien como esperaba, a que sigo sintiendo miedo, a que sigo teniendo dudas. Contra el cansancio, descanso. No perder energía.  Abandonarse, confiar en quien nos acompaña. dejar en manos de nuestras parejas la gestión de lo de fuera. Confiar en el proceso, en nuestros cuerpos, en que somos capaces. (Aquí hago un inciso, para aquellas que me leéis y que vuestro embarazo es por FIV, mi experiencia me dice que muchas de vosotras necesitáis volver a recuperar esa confianza en vuestros cuerpos y procesos, os invito a reflexionar si es vuestro caso, y, si es así, buscar asesoramiento durante el embarazo para poder vivirlo de manera placentera).

La desconfianza la tenemos más hondo metida. Aunque realmente sólo llevamos 30 años de medicalización del parto, nosotras somos las hijas del “tu no puedes” “te voy a ayudar a parir” y “ya no vais a sufrir más por el parto”. Conductas paternalistas de una medicina en las que las mujeres seguimos siendo vista cómo incompletas y los procesos femeninos naturales, como patológicos. Tiene una parte ancestral y una parte aprendida. Aprendida desde que se nos negaron las pulsiones sexuales de la primera infancia, el placer de la teta y la piel de mamá, el descubrimiento de nuestra genitalidad, más negada todavía en las niñas que en los niños, si cabe. Crecemos pensando que nuestros deseos están mal, que nuestro cuerpo está mal. Anulando y dejando de escuchar nuestros úteros palpitantes. Sintiendo la menstruación cómo algo doloroso y sucio. Escuchando historias de partos terroríficos…y nos quedamos embarazadas y el mensaje no cambia, te falta hierro, el tiroides no te funciona bien, tienes mucho liquido, ahora poco, ahora el streptococo…maquinas imperfectas, ¿cómo queréis parir así?¿como dejar a la naturaleza hacer su curso si todo lo que sabéis de vuestro cuerpo es lo que os dicen (nos dicen) de fuera, y todo lo que recibimos está mal?

Para sanar la desconfianza en nuestras capacidades como mujeres hay que dejar de escuchar fuera y escucharse dentro. Dejar de pensar y empezar a sentir. Tocarse. Mirarse. Conocerse. Sentirse parte de la naturaleza. Volver a lo más profundo y primitivo de nosotras, a ese bebé que todavía sentía que su cuerpo era un templo perfecto de goce y salud.

La desconfianza es peor que el miedo. peor que el dolor. la desconfianza somos nosotras contra nosotras. Es el enemigo en tu casa, en tu cama. Y se cura con Amor, con tiempo y Amor. Hace falta abrazarse y decirse “SI”, si puedes, si eres válida, si funcionas..

SI MUJERES. SI.

 

Lo peor del puerperio

Lo peor del puerperio es la gente. Que no te engañen. No son las horas sin dormir, ni la teta a demanda, ni el cansancio, los entuertos, los puntos o el comer a deshora.

Lo peor es la gente. Sobre todo, la que no sabe de lactancia. Sobre todo, la que habla de más. sobre todo, la que no tiene ni idea de los ritmos y necesidades de un bebé.

Porque es verdad que es cansado. que no sabes cuando vas a comer, ni a dormir, ni a ducharte. Que a veces vienes de un parto complicado, o largo, o de una cesárea, y no has tenido tiempo de recomponerte. que otras veces puede ser duro físicamente, si tienes dolor por entuertos, hemorroides, si te has desgarrado.  pero hay un baile hormonal natural, mamífero y perfecto que te ayuda a lidiar con todo eso, a conectar con bebé y a desarrollar un instinto de protección increíble, si lo dejas salir, si te escuchas o escuchas a tu cría.

Pero nada nos prepara a lidiar con la gente. Con los cuestionamientos, los ¿otra vez lo vas a coger? con el ¿seguro que tienes leche?…y nosotras, empoderadas e informadas, empezamos a dudar de todo. Quisiéramos tetas transparentes para que todo el mundo vea que SI tenemos leche y no nos pregunten más. Quisiéramos olvidar todas esas dudas y que fulanita no tuvo leche o que a la otra el bebé se le puso malito por empeñarse en la teta.

Es como si alguien se empeña en respirar. Que locura por Dios. Respirar. que se cree. que su cuerpo va a funcionar así y listo. Vamos. Que tontería. Que se compre ya una bombona de oxigeno y se deje de inventos. Que no estamos en la prehistoria…

¿Os suena exagerado? Pues no es ni la punta del iceberg de lo que tenemos que soportar las madres lactantes. Y si, llega un momento que pasas de todo, que oyes los comentarios como la que oye llover, pero al principio no es así.

Una mamá recien parida, sobre todo si es primeriza, pero si es multípara, en menor grado, pero también, se encuentra en una situación de vulnerabilidad donde los comentarios de fuera le afectan muchísimo. además, está en un estado de alerta muy sutil, con lo que además capta al vuelo miradas, gestos, etc. Esto, que es una ventaja evolutiva para cuidar a nuestros cachorros, se convierte en una pesadez cuando lo que hay que lidiar es con la suegra, la hermana, la vecina o el panadero. porque derepente todo el mundo va a saber de lactancia, todo el mundo va a opinar. Y tu, sin querer, te vas a comparar con otras mamá, con otros bebés, vas a empezar a dudar de tus capacidades y de la misma naturaleza, y te van a entrar ganas muchos días, de no salir de casa, por no escuchar a nadie mas.

Aquí el papel del papá o de la pareja se vuelve fundamental. para que la fusión mamá- bebé sea posible, para poder vivir nuestros pospartos serena y sin interrupciones externas, necesitamos que alguien, papá si lo hay, o la pareja, o la tribu, nos defienda de “lo exterior”, de los comentarios no deseados, de los cuestionamientos, de las demandas a que volvamos a ser “la de antes” cuando esa ya no vuelve (Ups!!, algo de ella volverá, no quiero asustaros. Saldreis como una nueva versión de vosotras mismas, 3.0).

Lo peor del puerperio, de la lactancia y de la crianza, son las opiniones no pedidas ni deseadas. Es el tener que explicar que la lactancia a demanda es así, que no te usa como chupe y que lo coges cuando te de la gana y si, si te lo vas a quitar de encima, algún día no querrá más tus brazos, y le abrás dado tanto sostén, cuando tenías que darlo, que se sentirá seguro alejandose de ti.

Por eso, mujer, si me lees, cuida tu puerperio. Comparte esto con tu pareja. Va a ser un periodo muy hermoso de vuestras Vidas para perder energía en que la gente os comprenda. Y vuestro bebé necesita mucha energía, que nadie se la robe.

¿¿Te ha gustado lo que lees?? Comparte!!!

¿¿Ha sido así para ti??Me encantaría leerte, un abrazo

Alianzas y compromisos

Casarse es comprometerse, tener hij@s, también.

Cuando nos quedamos embarazadas del segundo, muchas veces nos sentimos cómo si traicionáramos a el primero. Y, un poco es así. o sea, no.

No, no es así. No hay traición. No existe la monogamia mamá-bebé y cuando nace el segundo lo entiendes. que el Amor no desplaza, que el Amor aumenta y crece. Que se puede querer a 2 hij@s, a 3, a 4…que además, luego se quieren entre ell@s y es una maravilla poder verl@s así (si, también se pelean, vosotras no os peleáis con vuestras parejas? y no los queréis?).

Pero el segundo, y los siguientes, necesitan su sitio. Un sitio en la familia, un sitio en tu corazón, en tu tiempo, en tu dedicación…

Por eso, cuando me llegan mamás embarazadas de segundos, terceros, cuartos…yo sigo recomendando SIEMPRE hacer una preparación al parto. Darle un sitio exclusivo a este bebé que se gesta. dar un momento, también, a la pareja que sois , alos padres que sois de esta nueva criatura.

Quizás ya has parido, ha has gestado, ya has amamantado. Pero a este bebé, es la primera vez, y la única vez.

Hay preparaciones al parto exprés, de un día o día y medio de duración. Mejor eso que nada. pero mi experiencia de estos años acompañando embarazos y partos me dice que hace falta un tiempo para recibir la información, ordenarla, compartir, expresar…y que eso es muy difícil conseguirlo en un día y medio.

Si tuviera que dar una sola recomendación a una mujer embarazada sería ese. dale un tiempo exclusivo a tu bebé. date un tiempo de escuxcha en el embarazo…Y si es acompañada de buenos profesionales, mejor que mejor…